edite unos poemas y los dejaba en buzones de cazas, negocios.
editaba poemas de poetas que me movieron el zócalo del alma, los dejaba en rincones con pierdas para que se levante y se lleve uno.
Se los di a estudiantes. A veces los veía hechos bollitos en el suelo al terminar la clase, me ponía mal. Pero eran los menos. Muchos más se los llevaban. Tal vez leía y empezaban esa rara metafísica q da la lectura.
sociedad con una resma
ya no garaje, sino oficina. La resistencia en horarios claves.
ya hay forma a las ideas
sino son bollito, como un origami criollo
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